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Bioética Ficta (1)
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I.- CRISIS BIOÉTICA

Genealogía de la nueva ética de la vida es la crisis bioética de nuestro tiempo, inquietud vital y desfondamiento moral de la humanidad frente a la teleología tecnocientífica. Por un lado, crisis de la ética filosófica en la fundamentación de las normas, ausencia de una moralidad universalmente válida. Por el otro, triple desafío planetario a la calidad de vida: la catástrofe ambiental, la revolución biológica y la cultura medicalizada (1).

Tres señeras figuras -la bíblica de Noé, la mitológico de Pigmalión y la literaria de Knock- representan la genealogía del nuevo orden de la vida, vale decir el temor, el deseo y el poder, respectivamente:

Noé o la alianza es la bioética como relación del hombre con la naturaleza, que supone un nuevo imperativo moral de la humanidad, la cultura de la tierra y el orden político planetario.

Pígmalión o el deseo es la bioética como sentido antropoplástico de la técnica, que aspira a la transformación de la naturaleza humana, revolución biológica y cultural e historia de un nuevo cuerpo.

Knock o el poder es la bioética como voluntad política de la salud, que normaliza el bienestar, la calidad de vida y los criterios morales de la sociedad universalmente medicalizada.

 

 

1. Noé o la alianza

 Noé dispone el arca

Esta es la historia de Noé: Noé era varón justo y perfecto entre sus compañeros y siempre anduvo con Dios. Engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. La tierra estaba toda corrompida ante Dios y llena toda de violencia. Viendo, pues, Dios que todo en la tierra era corrupción, pues toda carne había corrompido su camino sobre la tierra, dijo Dios a Noé: "El fin de toda carne ha llegado a mi presencia, pues está llena la tierra de violencia a causa de los hombres, y voy a exterminarlos de la tierra. Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimentos, y la calafateas con pez por dentro y por fuera. Házla así: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto; harás en ella un tragaluz, y a un codo sobre éste acabarás el arca por arriba; la puerta la haces a un costado; harás en ella un primero, un segundo y un tercer piso. Voy a arrojar sobre la tierra un diluvio de aguas que exterminará toda la carne que bajo el cielo tiene hálito de vida. Cuanto hay en la tierra perecerá. Pero contigo haré yo mi alianza; y entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. De todo viviente y de toda carne meterás en el arca parejas para que vivan contigo; macho y hembra serán. De cada especie de aves, de ganados y de reptiles vendrán a ti por parejas para que conserven la vida. Recoge alimentos de toda clase, para que a ti y a ellos os sirvan de comda". Hizo, pues, Noé en todo como Dios se lo mandó. Génesis, 6-7

Alianza de Dios con Noé.  ... Dijo también Dios a Noé y a sus hijos: "Ved, yo voy a establecer mi alianza con vosotros y con vuestra descendencia después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros, aves, ganados y fieras de la tierra, todos los salidos con vosotros del arca. Hago con vosotros pacto de no volver a exterminar a todo viviente por las aguas de un diluvio que destruya la tierra". Y añadió Dios: "Ved aquí la señal del pacto que establezco entre mí y vosotros, y cuantos vivientes están con vosotros, por generaciones sempiternas: pongo mi arco en las nubes, para señal de mi pacto con la tierra, y cuando cubriere yo de nubes la tierra, aparecerá el arco, y me acordaré de mi pacto con vosotros, y con todo viviente, y con toda carne, y no volverán las aguas del diluvio a destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y yo lo veré, para acordarme de mi pacto eterno entre Dios y toda alma viviente y toda carne que hay sobre la tierra'. 'Esta es -dijo Dios a Noé- la señal del pacto que establezco entre mi y toda carne que está sobre la tierra'. Génesis, 8-9

En la Biblia hay dos relatos con profundo sentido ecológico, el adánico y el noático, ambos pertenecientes al Génesis. El primero se refiere al "pecado original" constitutivo de la condición humana "caída" (destitutio), esto es la transgresión de los límites naturales y la pérdida del Paraíso. El segundo sigue al anterior tras el capítulo de la descendencia de Adán, y es el libro de Noé, la sobrecogedora, fascinante y tremenda historia en la que Dios pone a juicio la creación a causa de la corrupción humana ("la tierra estaba corrompida ante Dios y llena toda de violencia"). Sólo Noé encuentra gracia a los ojos de Dios y viene a ser el segundo padre de la humanidad. La vívida narrativa sobre la construcción del Arca, el Diluvio Universal, la salvación de la especie humana junto a las demás especies, el arco iris como señal del pacto con el que Dios selló su promesa de nunca más "maldecir a la tierra por el hombre", configura en el imaginario bíblico la escena original de la catástrofe ecológica y la justificación cósmica del hombre (2).

La alianza de Dios con Noé es universal y cósmica, abarca a todos los hombres y a todas las criaturas en el orden de la naturaleza. En este sentido se distingue de otras alianzas bíblicas, por ejemplo con Abrabam y el pueblo de Israel, o la "nueva alianza" cristiana. La primera alianza es por tanto ecológica, la relación de armonía o simbiosis con la naturaleza, pax naturae tras bellum contra naturae.

***

La tradición de un diluvio que destruyó todos los hombres con excepción de algunos, salvados por el favor de Dios, está muy difundida entre los pueblos antiguos, civilizados y primitivos. El tema enseña que la crisis en la relación hombre-naturaleza es una constante histórica, pero que la novedad actual consiste en el carácter planetario de la catástrofe ecológica, pues la universalidad del diluvio no parece haber sido tal en el orden geográfico, zoológico y antropológico.

La bioética noática o ambiental significa un nuevo peldaño moral de la humanidad, una ética de la vida más allá de las relaciones entre las personas. El problema del medio ambiente -agotamiento de los medios o recursos naturales y deterioro del habitat natural -exige un replanteo de las relaciones hombre-naturaleza, cuyo progresivo desajuste histórico desemboca en la crisis actual. Sabemos de los principales problemas ecológicos globales, según la Comisión Mundial del Medio Ambiente y su reunión en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992: población y recursos, seguridad alimentarla, diversidad biológica, energía industrial y desafío urbano (3).

La alianza postula un singular progreso, que es el regreso a la visión de la tierra como la mítica Gaia, un organismo en equilibrio paradigmático, el concepto ecológico de un medio externo que es "medio interno", y viceversa, porque el cuerpo humano se vuelve también extracuerpo, paradigma somatológico de una ecología médica (4). El planeta es el arca en el que experimenta la civilización, del mismo modo que la técnica construye arcas experimentales o ecosistemas artificiales para el estudio de los desequilibrios en el sistema ecológico natural (5).

Pero la ética de la alianza o ambiental no se limita a los argumentos utilitaristas con los instrumentos tecnocientíficos, sino que apela a una conciencia global impulsara del proyecto político planetario en el nuevo orden mundial. Dicha ética convoca a todas las dimensiones del pensamiento moral -desde la prudencia aristotélica y la autonomía de los seres humanos como personas hasta la solidaridad y responsabilidad de la especie- e incluso replantea las ideas metafísicas de hombre, mundo y Dios, una renovada "filosofía natural" (ó).

 

 

2. Pigmalion o el deseo

Y aún así se atrevieron las desvergonzadas Propétides a negar que Venus fuese una diosa; por lo cual la cólera de la divinidad hizo que fuesen ellas las primeras, según dicen, que prostituyeron sus cuerpos a la vez que su belleza, y una vez que se alejó de ellas el pudor y se les endureció la sangre del rostro se cambiaron en duro pedernal con leve alteración.

Pigmalión las había visto vivir en perpetua ignominia, y, disgustado por los innumerables vicios que la naturaleza ha puesto en el alma de la mujer, vivía solo y sin esposa, y llevaba ya mucho tiempo desprovisto de consorte. Por entonces esculpió con admirable arte una estatua de níveo marfil, y le dio una belleza como ninguna mujer real puede tener, y se enamoró de su obra. El rostro es el de una joven auténtica, de quien se hubiera creído que vivía y que deseaba moverse, si no se la estorbase en su recato: hasta tal punto el arte está escondido por obra del propio arte. La admira Pigmalión y apura en su corazón el fuego por aquel cuerpo ficticio. Muchas veces aproxima a la obra sus manos, que la palpan para comprobar si aquello es un cuerpo o es marfil, y aún no se resuelve a admitir que sea marfil. Le da besos y cree que ella se los devuelve y le habla y la coge, y le parece que sus dedos oprimen los miembros que tocan, y teme que se amoraten las carnes que él aprieta, y ya le dirige palabras acariciantes, ya le lleva regalos gratos a las jóvenes, conchas y torneadas piedrecitas y pajaritos y flores de mil tonos y lirios y pelotas de colores y lágrimas caídas del árbol de las Helíades (cuentas de ámbar); le adorna también con ropas los miembros, le pone piedras preciosas en los dedos, le pone un largo collar en el cuello; de las orejas le cuelgan ingrávidas perlas, del pecho cadenillas. Todo le sienta bien; pero tampoco desnuda resulta menos hermosa. La tiende en un lecho de ropas teñidas por la concha de Sidón (teñidas de púrpura), y la llama compañera de tálamo/ y reclinándole el cuello la hace reposar en medio de blandas plumas, como si ella lo fuera a notar.

Había llegado el día de la fiesta de Venus, el más celebrado en todo Chipre, y habían caído, golpeadas en la nívea cerviz, vacas con amables cuernos recubiertos de oro, y humeaba el incienso, cuando Pigmalión, después de realizar su ofrenda, se colocó junto al altar, y empezando tímidamente:"Si los dioses podéis darlo todo, yo anhelo que mi esposa sea...' y no atreviéndose a decir "la joven de marfil', dijo "semejante a la joven de marfil'. La áurea Venus, que asistía en persona a sus fiestas, comprendió lo que significaba aquella súplica, y, como augurio de su favorable voluntad, por tres veces se encendió la llama y levantó por el aire la punta. Cuando volvió Pigmalión, va en busca de la imagen de su amada, e inclinándose sobre el lecho le dió besos: le pareció que estaba tibia; le acerca de nuevo los labios, y también con las manos le palpa los pechos: el marfil, al ser palpado, se ablanda, y despojándose de su rigidez cede a la presión de los dedos y se deja oprimir, como la cera del Himeto (el monte de Atenas, famoso por la miel de sus colmenas) se reblandece al sol, y moldeada por el pulgar se altera adquiriendo múltiples conformaciones, y es el propio uso el que la hace útil. El se queda atónito y vacila en regocijarse y teme ser víctima de una ilusión, y entre tanto, inflamado de amor, vuelve una y otra vez a tocar con las manos el objeto de sus ansias. ¡Era un cuerpo! Laten las venas palpadas por los dedos. Entonces es cuando el de Palos (Chipre) pronuncia palabras elocuentes con las que quiere dar gracias a Venus, y oprime con sus labios, labios al fin verdaderos, y la joven sintió que se la estaba besando y se ruborizó, y levantando tímidamente los ojos y dirigiéndose a los de él, vio, a la vez que el cielo, a su amante. A la boda que era su obra asiste la diosa, y cuando ya por nueve veces se habían juntado los cuernos en la luna formando el disco completo, dio ella nacimiento a Palos, de la cual ha tomado la isla este nombre. Ovidio, Metamorfosis,Brughera, Barcelona 1983, pp.309-311

Desde Ovidio a Bernard Shaw, el tema de Pigmalión frecuenta las letras y las bellas artes de Occidente, inspirando muchos argumentos y mereciendo otras tantas interpretaciones en nuestra cultura (7). Según la narración de Ovidio -excelente muestra del estilo narrativo del autor y su manera de presentar un mito- el artista chipriota se hizo misógino cuando las desvergonzadas Propétides negaron la divinidad de Venus y fueron por ésta castigadas siendo las primeras en ejercer la prostitución (8).

En el origen, pues, según el esquema de P. Ricoeur en su Symbolique du Mal, la sexualidad se identifica con lo sagrado; a través del mito, el rito y el símbolo estaba incorporada al connubio del cosmos entre la vida y la muerte, entre el cielo y la tierra. En una segunda etapa, con el surgimiento de las grandes religiones, lo sagrado y la sexualidad se separan, esta última es vinculada al mal -lo sucio, el pecado y la culpa- y reducida a la procreación: Pigmalión quiere producir sin reproducir, negar el sexo que procrea sin crear, no pasar por la naturaleza que es femenina, la fecundidad y la vida.

Un tercer estadío es la revolución de nuestro tiempo por la sexualidad, redescubierta en su creatividad y resacralizada: Pigmalión termina seducido por el objeto de su rechazo, el otro fabricado y animado por el poder de Eros, la estatua convertida en mujer.

Pero este momento final es sólo el final del mito, pues se necesita el milagro de Venus para que el deseo sexual se autotrascienda plenamente en amor interpersonal. La erotización de la sociedad consumiste más bien alimenta el fetichismo pigmaliónico que la liberación por el amor. En cualquier caso, hoy revalorizamos la fuerza creativa y moral de Eros, que debe ser cultivada pigmaliónicamente (9).

La historia de la sexualidad y la dialéctica de los géneros masculino/femenino pueden así reconstruirse sobre el diseño del mito Pigmalión-Galatea. No por azar la revolución biológica, antropoplástica o de Pigmalión, ha comenzado por ser una revolución sexual o de Galatea, contraceptiva y reproductiva. El tema de Pigmalión revelaría entonces, según los argumentos feministas, el sistema de dominación masculina como control del cuerpo de Eva, de las capacidades sexuales y reproductivas de la mujer (10).

***

Vivimos una revolución biológica comparable a la que en física condujo a la bomba atómica durante la primera mitad de nuestra centuria. Ambas son revoluciones científicas y tecnológicas (en un caso física atómica y fisión nuclear, en el otro biología molecular e ingeniería genética). Pero la revolución biológica puede ser entendida como una auténtica revolución cultural, cuya novedad es la transformación de la naturaleza humana.

Pigmalión, el escultor misógino enamorado de la estatua a la que da vida, constituye la figura mítica correspondiente al proyecto antropoplástico de la revolución biológica. Esta última no es sólo revolución en el sentido científico y tecnológico, sino también en el sentido de una transformación cultural, acaso representativa de una "tercera revolución biológica" en el proceso de civilización. A diferencia de las dos anteriores revoluciones en la Edad de Piedra, el hombre no está ya limitado a adaptarse al medio como hizo en el paleolítico, ni a modificar su ambiente como desde el Neolítico lo viene haciendo por 10.000 años y en escala planetario con la civilización industrial, sino que tiene la posibilidad de transformarse a sí mismo y dirigir la propia evolución biológica (1l).

Revolución antropoplástica es entonces la revolución biológica por cuanto marca un punto de inflexión histórica en el sentido de la técnica, dirigida ahora a superar las limitaciones naturales o los condicionamientos biológicos del hombre, en vías de nuevas formas de nacer, procrear y morir. La medicina, consecuentemente, ya no se contenta (como alegaba Chesterton), con el cuerpo humano normal, según la función curativa o restaurativa de la terapéutica tradicional o "fisiológica". La nueva medicina, la medicina del deseo o pigmaliónica, aspira a plasmar, esculpir o transformar la naturaleza humana, en pos de nuevos fines o dimensiones desiderativas del arte de curar, como la predictiva, la psiconductiva, la paliativa, la permutativa (o sustitutivo) y la perfectivo (12).

 

3. Knock o el poder

 Knock

¡Pardiez! (Sube hacia el fondo de la escena y se aproxima a una ventana). Observe un poco aquí, doctor Parpalaid. Usted conoce la vista que se tiene desde esta ventana. No habrá dejado de notarlo otrora, entre dos partidas de billar. Allá abajo, el monte Aligre marca los límites del cantón. Los villorrios de Mesdat y de Trébures se ven a la izquierda; y si, de este costado, las casas de Saint-Maurice no hicieran una especie de elevación, tendríamos en hilera todas las viviendas del valle. Pero usted no ha debido captar allí sino las bellezas naturales, a las que sois aficionado. Es un paisaje rudo, apenas humano el que contemplabais. Hoy se lo entrego todo impregnado de medicina, animado y recorrido por el fuego subterráneo de nuestro arte. La primera vez que yo me planté aquí, al día siguiente de mi llegada, no estaba demasiado orgulloso; sentía que mi presencia no contaba. Este vasto terruño prescindía insolentemente de mí y de mis pares. Pero ahora me encuentro tan cómodo aquí como el organista de grandes órganos en su teclado. En doscientas cincuenta de esas casas -falta que las viéramos todas, a causa de la lejanía y del follaje- hay doscientas cincuenta habitaciones donde alguien profesa la medicina, doscientas cincuenta camas en las que un cuerpo extendido testimonia que la vida tiene un sentido, y gracias a mí un sentido médico. Por la noche es todavía más hermoso, porque están las luces. Y casi todas las luces me pertenecen. Los no-enfermos duermen en las tinieblas. Están suprimidos. Pero los enfermos han guardado su vigilia o su velador. La noche me desembaraza de todo cuanto queda al margen de la medicina, me sustrae de la excitación y el desafío. El cantón hace lugar a una suerte de firmamento del que soy el continuo creador. Y no le hablo de las campanas. Piense que, para todo ese mundo, su primer oficio es recordar mis prescripciones; que aquellas son la voz de mis ordenanzas. Piense que, en algunos instantes, van a dar las diez, que para todos mis enfermos las diez es la segunda toma de temperatura rectal, y que, en algunos instantes, doscientos cincuenta termómetros van a penetrar a la vez... Jules Romains. Knock oú le triomphe de la médecine,Gallimard, París 1924, pp.159-161

Jules Romains es el seudónimo de Luis Farigoule, novelista y autor dramático francés, que escribió entre otras obras Les hommes de bonne volonté, en 27 tomos, y murió en París en 1972, a la edad de 87 años. Knock oú le triomphe de la médecine fue dedicada a Louis Jouvet, quien la representó por primera vez en la Comédie des Champs Elysées, el 15 de diciembre de 1923. La sátira tiene una referencia autobiográfica, pues J. Romains la escribió por despecho al ser reprobado en un examen y tener que abandonar la carrera de medicina. La interpretación de la pieza como comedia se debe especialmente a L. Jouvet, quien la caricaturizó y popularizó llevándola al cine, pero cabe una visión dramática de la misma, como la de Tiegher, influida por la filosofía pirandeliana de la dualidad entre vida y forma, convertida en dualismo entre salud y enfermedad (13).

Knock o el triunfo de la medicina significa una auténtica profecía en un testimonio literario de 1923, cuyo argumento es un caso paradójico y extremo de fanatismo profesional, a la vez omnipotente y crematístico, que en una rústica comarca del sur francés logra un éxito completo. Knock, estudiante crónico recientemente graduado, viene a suceder al veterano doctor Parpalaid en el cantón Saint Maurice, donde en pocos meses transforma la magra clientela anterior de atrasados y avaros campesinos, renuentes a la atención de la salud, en una población consumidora de servicios médicos, con un gran sanatorio-hotel como principal atractivo y actividad económica de la región. El monólogo arriba reproducido es la escena "patética" del tercer acto en la que Knock declara sin ambages su culto de la medicalización, cuando dirigiéndose al fondo del escenario contempla desde una ventana el paisaje del cantón, en el que ha puesto en cama a todo el mundo.

***

Knock es la narrativa de la medicalización de la vida y el arquetipo del poder médico. El concepto de "medicalización" aparece por primera vez en la literatura sociológica para describir un proceso social por el cual un comportamiento que no era entendido como relevante médicamente, se constituye como un problema médico (14).

El uso hoy del término "medicalización" denota la influencia de la medicina en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, y connota una apreciación crítica por los efectos negativos, paradojales o indeseables, de tal fenómeno. En realidad, la medicina siempre ha ejercido un poder normalizador o de control social -básicamente por los conceptos de salud y enfermedad, normal y patológico estableciendo un orden normativo rival del de la religión y el derecho, que ha venido incrementándose desde la modernidad con la conquista de un auténtico estatuto científico, profesional y político (15). La medicalización del lenguaje es en nuestro tiempo la mejor expresión del poder de control social que tiene el discurso médico, en cuanto normativa normalizando, diciendo lo que está bien y lo que está mal en términos de salud y enfermedad, de normal y patológico (16).

La tesis de Knock -"Un hombre sano es un enfermo que se ignora"- se ha reformulado así en nuestros días: "Sano es un sujeto insuficientemente explorado". Pero la omnipotencia del médico no tiene otro fundamento que la vulnerabilidad del enfermo, y la trampa del doctor Knock está en convertir la infirmitas, una categoría ontológica del hombre, en enfermedad, una categoría nosológica de la medicina, esto es, confundir las dimensiones científica y metafísica, positiva y existencial de la realidad humana. El triunfo de la medicina choca hoy con los límites del hombre, y la bioética es el terreno de negociación entre los poderes y los deberes (17).

 

Referencias

  1. Cf. Mainetti, José Alberto, BioéticaFundamental. La Crisis Bio-Etica Editorial Quirón, La Plata 1990; Pis Diez G. "Bioethics as Cultural Phenomenon", NI Annual Congress of Healthcare Ethics and Ethics Committees Beyond Autonomy. San Francisco, U.S.A.; Abril 1ó/18, 1993.
  2. El arco iris es un bello símbolo de la pureza de los elementos en cuanto fenómeno de descomposición luz en el prisma de Newton.
  3. World Commission on Environment and Development, Our Common -Future. Oxford-New York, Oxford University Press, 1987 (Tras. esp. Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, Nuestro Futuro Común. Madrid, Alianza Editorial, 1980). Sobre la relación hombre-naturaleza, véase Barbour, lan G. "Environment and Man 1 Western Thought" en W. T. Reich (ed) Encyclopedia of Bioethics, vol. I, New York, The Free Press, 1978, pp. 3óó-374; Holmes Rolston, NI, Philosophy Gone Wild. Environmental Ethics, Buffalo-New York, Prometheus Book, 1989.
  4. Cf. Tealdi, Juan Carlos "Bioethical Concerns in Environmental Problems in Latin American Countries", VN International Bioethics Symposium. Foundation for Advancement of International Science. Tokio, enero 1993.
  5. La fantasía del Arca se vuelve hoy realidad con el controvertido experimento ecológico en el desierto de Arizona, Biosfera 2, que culmina en estos días cuando ocho "bionautas" emerjan de su "Arca de Noé" del siglo XX tras vivir durante dos años en un ambiente ecológicamente cerrado, es decir, un ecosistema artificial.
  6. Cf. Meyer, Luisa H. "La crisis ecológica desde una perspectiva ética", Trasiego 6, Septiembre-diciembre, 1992, pp. 8-13; Sosa N. M. Etica Ecológica, Libertarias, Madrid 1990.
  7. Cf. Frenzel, E. Diccionario de argumentos en la literatura universal, Gredos, Madrid 197ó. El nombre de Pigmalión proviene acaso del griego pugnos = puño o muñeca. En la Eve future, de Villiers de L'Isle Adam (188ó), la mujer amada, bella pero tonta, es reemplazada por un autómata inteligente. Esto recuerda a la anécdota atribuida a B. Shaw, cuando una hermosa actriz le sugirió matrimonio a fin de que el hijo de ambos heredara la belleza de su madre y el genio de su padre: "¿Y si resultara al revés?", le contestó el dramaturgo con buen sentido genético y humorístico.
  8. Cf. Mainetti, José Alberto "La revolución de Galatea", en Quirón, vol. 20, N2 1, 1989. pp. 5-7.
  9. Sobre la caracterización narcisista de la cultura posmoderna, véase, entre otros, Lash, Chr. The Culture of Narcissism New York, Warner Books, 1979.
  10. Sobre la revolución de Galatea como revolución contraceptiva en los anos ó0 y reproductiva en los 80, véase de la abundante literatura feminista, Shorter, E. Womens Bodies. A Social History of Women's Encounter with Health, Ill-Health and Medicine. Transaction Publishers, New Brunswick and London, 1991.
  11. Cf. Mainetti, José Alberto "La revolución de Pigmalión", en Quirón, vol. 18, :1, 1987, pp. 14-24.
  12. La medicina desiderativa, innovadora respecto de los fines tradicionales del arte de curar -curación y prevención de las enfermedades- registra al presente cinco variantes: la medicina predictiva, la medicina psicoconductiva, la medicina paliativa, la medicina permutativa (o sustitutivo) y la medicina perfectiva.
  13. Cf. Mainetti, José Alberto "La medicalización de la vida", en Bioética rundamental. La Crisis Bio-Etica, op. cit. pp. 41-54.
  14. Sobre el concepto de "medicalización", véanse los textos reconocidos de Foucault, Friedson, Conrad, Fox y, sobre todo, Turner, B. S., Medical Power and Social Knowledge, Sage, London 1987.
  15. Cf. Mainetti, José Alberto Etica Médica. Introducción Histórica: Quirón, La Plata 1989. Cap. VII "La medicina moderna", pp. 57-69.
  16. Cf. Mainetti, J. A. "La medicalización del lenguaje", en Bioética Fundamental. La Crisis Bio-Etica, op. cit., pp. 50-54. A las múltiples expresiones del lenguaje medicalizado, añádase la reciente y popular de "muerte súbita", aplicada a la definición por penales en la jerga futbolística.
  17. Cf. Mainetti, J. A., "El dilema del diagnóstico", en Quirón 1984, Vol. 15, : 1. Una humorgrafía de Quino, reproducida en mi libro Bioética Fundamental. La Crisis Bio-Etica, op. cit., p. 40, da cuenta de esa trampa de Knock, montada por la omnipotencia del médico y la minusvalía del paciente. Preguntado acerca de cómo se encontraba, solía responder X. Zubirí: "Me siento bien; si estoy bien, sólo Dios lo sabe y se lo calla".

 

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Última modificación: domingo, 01 de septiembre de 2002