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"La medicina griega(...) traspasa los senderos de una simple protesión para convertirse en una fuerza cultural de primer orden en la vida del pueblo heleno (...), en parte integrante de la cultura general (e n k m c l i o s p a i d e i a )

En la cultura moderna no llegará a recobrar nunca este lugar"

(e n k m c l i o s p a i d e i a )

En la cultura moderna no llegará a recobrar nunca este lugar"

(e n k m c l i o s p a i d e i a )

En la cultura moderna no llegará a recobrar nunca este lugar"

W. Jaeger, Paideia (1933)

El texto de Jaeger -magistral helenista de nuestra época que a tantos nos introdujo en el mundo griego con su Paideia (1), cuyo capítulo sobre la medicina hipocrática es un clásico en el tema -requiere ahora una enmienda histórica: la medicina tiene en la cultura actual un lugar de privilegio, comparable al que ocupara en la Grecia antigua.

Nuestra novedad es la "medicalización" de la cultura, la extensión del orden médico a todas las dimensiones de la existencia humana individual y colectiva. La salud se ha convertido en una fe universalmente compartida e impuesta, pero esta religión higiénica o terapéutica jaquea la ciencia médica con la relatividad propia de toda teología. El SIDA, por caso, constituye la enfermedad paradigmática de nuestro tiempo, el prisma que refracta el conflictivo espectro patológico, y la bioética (biología conversa) nuestra gran cruzada tras "el fin de las ideologías' (2). La medicalización de la cultura trae por consecuencia la culturalización de la medicina, vale decir el relativismo cientifico-positivo de esta última. De ahí que en el clima posmoderno, de crítica a la razón y al proyecto ilustrado del progreso, renazca el humanismo en la medicina, la recuperación del hombre como su auténtica medida. Se empieza a alcanzar una perspectiva antropológica de la medicina moderna como sistema cultural -del mismo modo que son sistemas culturales las otras medicinas- y a valorar su papel para comprender la propia cultura.

Junto a la centralidad de la medicina en la cultura actual y sus rasgos posmodernos, cabe destacar la recíproca fecundidad de las relaciones entre aquella y las humanidades, el fruto de la unión de Asclepio con Minerva y de las virtudes de Hermes junto a las técnicas de Prometeo. Por un lado resulta el modelo médico humanista, la transformación posmoderna de la medicina en disciplina integralista, hermenéutica y evaluativa. Por otro lado con su giro aplicado se revitalizan las humanidades en contacto con el mundo médico y las experiencias de la salud, la enfermedad, la vida, la muerte, el cuerpo y la sangre. De esto último existen celebradas expresiones, tres de las cuales recogemos por su valor testimonial y dispar mentalidad.

Una de aquellas es la de Stephen Toulmin, quien en un articulo resonante con el sugestivo titulo "Cómo la medicina salvó la vida de la ética"(3) puso de relieve no sólo la importancia de la filosofía para la medicina, sino también la de ésta para aquella al proveerla de problemas centrales de la condición humana, planteados con urgencia por el desarrollo científico tecnológico de la medicina y los cambios sociales en la atención de la salud. Parecido criterio sostiene E. Pellegrino sobre la influencia de la medicina en la reflexión filosófica de siglo XX: "La medicina podría dar a la filosofía el mismo poderoso estimulo que la teología cristiana le diera en la Edad Media"(4). No menos categórico es el juicio "arqueológico" de M. Foucault, la medicina como paradigma de las ciencias humanas en virtud de las dos fuerzas que la determinan, la interna o epistemológica (su ideal objetivo científico-natural) y la externa o política (su facultad "disciplinaria" basado en la polaridad de lo normal y lo patológico). "Sí las ciencias del hombre han aparecido en el prolongamiento natural de las ciencias de la vida, no es porque ellas estaban biológicamente subtensas, sino médicamente: se encuentra en su estructura de origen una reflexión sobre el hombre enfermo, y no sobre la vida en general, una reflexión presa en un problema de división más que en un trabajo de unificación, e integramente ordenado para el emparejamiento de lo positivo y lo negativo".(5)

El humanismo de nuestro tiempo, el nuevo humanismo de la era tecnológica, se construye como un puente entre las "dos culturas", la científica y la humanística (6). De aquí la posici6n clave de la medicina en el humanismo, por ser "la más humana de las ciencias y la más científica de las humanidades", según feliz expresión de E. Pellegrino, quien ha señalado cómo por ése su lugar entre las ciencias y las humanidades la medicina vendría a poner el genio de ese nuevo humanismo que el mundo requiere urgentemente para que la tecnología permanezca al servicio de los fines humanos (7). Hay pues un paradigma médico del humanismo en la era tecnológica: el puente entre dos culturas. Pero la humanidad de la medicina no es de hoy, viene de muy lejos y quizá revela ese trasfondo por el cual el hombre es fundamentalmente el mismo a través de los cambios en el espacio y en el tiempo.

La ínfirmitas de la especie humana, el hombre sub specie infírmitatis es el origen de la medicina como institución social y relación singular del cuidado. En nuestros días ese cuerpo médico o estatuto epistemológico de teoría, técnica y praxis acerca de la salud y la enfermedad, la prevención y la curación, la vida y la, muerte pasa por una crisis de sus fundamentos. Diagnóstico y tratamiento de dicha crisis representan las nuevas formas disciplinarias del humanismo médico-humanidades médicas, filosofía de la medicina y bioética-, de las cuales se ocupan los capítulos correspondientes del presente libro.

 

NOTAS

  1. W. Jaeger. Paideia. Los ideales de la cultura griega. Fondo de Cultura Económica, México 1957, 1 "La medicina griega considerada como paideia", p. 783.
  2. Fernando Zavater, entre otros, ha llamado la atención sobre la significativa contraposición en nuestros días entre la distensión en el terreno de las ideologías políticas y la acentuación de tensiones en el plano de las actitudes morales, esto es la vigencia universal del discurso ético tras el terremoto ideológico mundial. Juan Pablo II habla de las "armas éticas" como las únicas lícitas para resolver conflictos, y en general se percibe una sensibilidad humanista, la vuelta al hombre, a su contradictoria naturaleza, ni ángel ni bestia, para sacar de sus limitaciones y posibilidades, fuera de mitos y milenarismos, un orden y un proyecto verdaderamente humanos y dignos de ser vividos.
  3. S. Toulmin, "How Medicine Saved the life of Ethics", en Perspectives in Biology and Medicine, 25, 4, 1982, p. 736-749. En los años 60, la metaética ocupaba el sitial académico de la ética, atenazada por el dogmatismo y el relativismo extramuros. la atención de la ética de la medicina llevó a otra situación por tres principales motivos: a) objetivos vitales (necesidades e intereses antes que deseos y actitudes, superando el subjetivismo), b) método casuístico (tradición de los casos como paradigma del razonamiento práctico), c) profesión deontológica (importancia de la ética de la virtud). Sin embargo, el reemplazo de la tradicional "bedside ethics" por la nueva "armchair ethics" no, fue para nada pacífico, y todavía hoy se recogen ecos reveladores de la disputa de las éticas médicas, la querella entre la vieja y la nueva moral en la medicina. Cf. L. J. Schneiderman 'Still Saving the Life of Ethics', (Hastings CenterReport, nov./dec. 1990, pp.22-24): "Back when medicine was saving the life of ethics and offering refuge to moral philosophers, who brought with them their exotic languages and customs (but alas not cuisine), and ethics committees across the land were gathering around insensate patients, enchanting words like deontology, teleology, beneficence, autonomy, and paternalism, the text books were of the trickle-down variety, presenting lofty moral principies as decision making quides for resolving specific dilemmas in the setting'.
  4. E. D. Pellegrino Humanism and the Physician. The University of Tennessee Press, Knoxville 1979. Véase el número del The Journal of Medicine and philosophy 1 5,3, 1990 sobre 'E. D. Pellegrino's Phi losophy of Medicine An Overview and Assessment'.
  5. M. Foucault El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica. Siglo XXI Editores, México 1966, p. 62. Sobre la actualidad de Foucault en la filosofía de la medicina, las relaciones entre ciencia y política, saber y poder, el discurso normalizador y la construcción social del conocimiento médico, véase el número del The Journal of Medicine and Philosophy, 1 2, 4, Nov. 1987, 'Michel Foucault and Philosophy of Medicine'.
  6. C. P. Snow The Two Cultures and the Scientific Revolution. Cambridge University Press, 1959.
  7. E. D. Pellegrino, op. Cit.
 

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Última modificación: domingo, 01 de septiembre de 2002