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FUERA DE AMERICA:

LA ESCENA BIOETICA ESCOLAR Y MUNDANA EN ARGENTINA (*)

(*) TRANSCULTURAL DIMENSIONS OF MEDICAL ERRICS.

Symposium cosponsored by Fidia - Foundation and Georgetown Univenity

Center for the Adyanced Study of Ethica. National Academy of Sciences

Washington D.C. April 26-27,1990.

 

INTRODUCCION

Permítasenw comenzar por el agradecimiento a los anfitriones del Simposio. Para quien como yo se ha formado en la bioética norteamericana y la ha importado a su propio país, participar en este encuentro significa un doble privilegio, el académico de pertenecer a la comunidad bioética internacional, y el cosmopolita de representar a la Argentina en dicha comunidad.

El título de mi trabajo sugiere, en efecto, tal bifronte perspectiva. "Fuera de América" es una antifrasis, dice también lo contrario de lo que dice, desde América, esa ambigua situación de estar en la bioética como disciplina y no estar en ella como cultura, esquizofrenia de intelectual y ciudadano que presta argumento a "la escena bioética escolar y mundana en Argentina".

El actual desarrollo de la bioética comparada, internacional y transcultural, es signo de su madurez hacia la universalidad, identidad en la diferencia y unidad en la pluralidad. En un trabajo anterior, "Bioethical Problems in the Developing World: A View from Latin Anwrica" (1), estudié comparativamente, dentro de la cultura occidental, las tradiciones angloamericana y latinoamericana respecto del ethos y la ética en biomedicina, a través de un análisis descriptivo, normativo y metaético. Desde esa base, intento aquíotro camino de aproximación a las "dimensiones transculturales de la ética médica", el de mi propia experiencia como líder de un proceso de institucionalización de la bioética en Argentina, con sus etapas de recepción, asimilación y creación a lo largo de veinte años.

El presente estudio comparado internacional apunta a un intercambio de puntos de vista sobre los tópicos fundacionales de la bioética conceptos, métodos y fines que configuran la teoría o sistema de ética médica antes bien que a una descripción de las diferencias o coincidencias en la manera de abordar y resolver dilemas ético-biomédicos específicos. El meollo del relato está en mostrar ciertas modelaciones transculturales de la bioética trasplantada a un terreno que no es el suyo "natural" (nativo), porque allí aparecen las dos caras de la moneda, la escolar y la mundana, y surge la necesidad de acuñar el propio sistema. Desde el mirador de siete figuras institucionales de la bioética en Argentina se sostienen otras tantas tesis o posiciones comparativas sobre las maneras de ver la disciplina, las cuales en términos generales son representativas del enfoque que los latinoamericanos, y los argentinos en particular, damos a los problemas de ética y qué valores consideramos importantes en la toma de decisiones biomédicas.

El presente estudio comparado internacional apunta a un intercambio de puntos de vista sobre los tópicos fundacionales de la bioética conceptos, métodos y fines que configuran la teoría o sistema de ética médica antes bien que a una descripción de las diferencias o coincidencias en la manera de abordar y resolver dilemas ético-biomédicos específicos. El meollo del relato está en mostrar ciertas modelaciones transculturales de la bioética trasplantada a un terreno que no es el suyo "natural" (nativo), porque allí aparecen las dos caras de la moneda, la escolar y la mundana, y surge la necesidad de acuñar el propio sistema. Desde el mirador de siete figuras institucionales de la bioética en Argentina se sostienen otras tantas tesis o posiciones comparativas sobre las maneras de ver la disciplina, las cuales en términos generales son representativas del enfoque que los latinoamericanos, y los argentinos en particular, damos a los problemas de ética y qué valores consideramos importantes en la toma de decisiones biomédicas.

 

 

 

INSTITUTO DE HUMANIDADES MEDICAS

El Instituto de Humanidades Médicas de la "Fundación Dr. José María Mainetti para el progreso de la medicina", creada en 1969, es el primero en Sudamérica dedicado enteramente a la investigación, documentación y enseñanza de esas disciplinas, en particular la Historia y Filosofía médicas de notable desarrollo en Norteamérica y Europa durante la década del '70. Haciendóse eco en nuestro medio de tan revolucionaria mentalidad de la actual medicina, el Instituto cuenta entre sus principales realizaciones, por esos años, la editorial Quiron -que publica la revista de ese nombre, con veinte volúmenes desde 1970 a la fecha, además de una serie de libros y textos con otros tantos títulos- y la organización de reuniones nacionales e internacionales en torno a las humanidades médicas y la bioética (2).

Los años '70 en el I.H.M. representan pues una etapa de recepción de las medical humanities, muy afín a la tradición europea del humanismo médico, cuyas fuentes principales en nuestro caso fueron las escuelas española de Historia de la Medicina (P. Laín Entralgo), alemana de Antropología médica (H. Schipperges) y francesa de Epistemología biológica (G. Canguilhem). Esta etapa de recepción de la bioética tuvo lugar en un marco propicio de relaciones personales e institucionales, muy especialmente con mi excelente amigo y colega H. Tristram Engelhardt (Institute for the Medical Humanities, Galveston), y con nuestro común maestro E. Pellegrino (Institute on Human Values in Medicine, Washington) (3).

El movimiento de las medical humanities, en buena medida orientado por la filosofía anglosajona de la ciencia, representa la crisis del paradigma positivista tradicional de la medicina y el replanteo del estatuto epistemológico de ésta, a favor de un modelo médico "humanista", "antropológico", "holístico" o "biopsicosocial". En muy parejo sentido, para nosotros las humanidades médicas significan la crisis de la razón médica heredada en los órdenes de la patología, la clínica y la terapéutica, y se resumen en una teoría o filosofía de la medicina con tres ramas principales: antropología, epistemología y ética médicas. Esta es la razón por la que, desde un principio, nuestra aproximación a la bioética, respecto de la típicamente norteamericana, es más teorético que pragmática y más fundamentalista que decisionista, a sabiendas de las ventajas y desventajas de una y otra aproximación, amén de la necesaria y recíproca complementariedad. Para decirlo de manera figurada y hasta caricaturesca: frente a la "enfermedad" que supuestamente padece la medicina de nuestros días, una terapia es aplicar inyecciones de ética a dosis masivas, otra es administrar por doquier la quintaesencia de la humanidad (4).

 

 

CATEDRA DE HUMANIDADES MEDICAS

En 1980 se crea como posgrado de la Facultad de Medicina de La Plata la Cátedra de Humanidades Médicas, única de su tipo en América Latina, y con ella la Universidad de La Plata asume el liderazgo académico nacional y regional en esas disciplinas. La Cátedra establece los programas de enseñanza de las humanidades en medicina, forma recursos humanos especializados y adquiere proyección nacional e internacional con sus actividades de extensión académica, entre las que cabe mencionar el IV Congreso Nacional de Historia de la Medicina Argentina, la visita de P. Laín Entralgo como doctor honoris causa de la UNLP, y las anuales Jornadas de Humanidades Médicas y Simposios Internacionales de Bioética (5).

Al primer lustro de la Cátedra corresponde nuestra etapa de asimilación de la bioética, definiéndose el espacio epistemológico y pedagógico de la ética médica según el nuevo estilo norteamericano nacido en los años '60. Además de la enseñanza regular y las múltiples actividades de extensión académica, coincidentes con la aparición en la escena nacional de los temas bioéticos, tuvieron lugar entonces los tres primeros simposios internacionales de bioética, que nuclearon a los pocos especialistas del país y a dos representantes de sendas instituciones líderes de la bioética norteamericana, Tristram Engelhardt, del Kennedy Institute y Ronald Bayer, del Hastings Center (6). En lo personal, quizá lo más definitivo de esta etapa de asimilación fue realizar el X Curso Intensivo de Bioética (Kennedy Institute of Ethics, Georgetown University, Washington, 1 al 6 de junio de 1984), y el trabajo "Fundamentación de la ética biomédica", que inspirado en mi experiencia americana presenté en las I Jornadas Nacionales de Etica, celebradas en Buenos Aires en agosto de ese año (7).

Durante este período de asimilación, la bioética pasa al primer plano académico de las humanidades médicas como la teoría alternativa de síntesis interdisciplinaria, esto es la filosofía sistemática de la medicina actual. Empero, la nueva ética filosófica, analítica y crítica, aplicada a la clínica choca con la vieja deontología profesional, codificada y dogmática, de la tradición hipocrática entre nosotros hegemónica. Por consecuencia, de nuestro lado surge espontáneamente una actitud crítica frente al modelo estándar norteamerícano de la ética médica, concretamente la "teoría de la justificación moral de Georgetown", basada en los principios, aplicada a los casos y orientada a la resolución de conflictos. El modelo alternativo buscado va en el mismo sentido del que propone una nueva corriente de la literatura bioética angloamericana (8), y se puede resumir en tres aspectos principales: a) desde el punto de vista concepto, otras fundamentaciones de la moralidad que la axiomática o epistemológica, en particular la ontológica y la axiológica; b) en lo metodológico, un razonamiento moral más empírico, inductivo e intuitivo, por ejemplo el casuismo como contrapartida de la "ingeniería moral" formalista o deductivista; c) respecto a la praxis, eupraxis como antónimo de malpraxis, rehabilitación del ethos profesional de la virtud, de los ideales moraes y de una relación terapéuúca fundada en la philía médico-paciente.

 

 

PROGRAMA DE INVESTIGACIONES BIOÉTICAS (PIBE)

A partir de 1985 se pone oficialmente en marcha conjunta del instituto y la Cátedra de Humanidades Médicas, el Programa de Investigaciones Bioéticas (PIBE), que cuenta con un grupo interdisciplinario de investigadores y diversos proyectos de investigación, con enfoque a la vez sistemático y analítico, de fundamentación de la disciplina y estudio de sus tópicos específicos. El PIBE está orientado a la realidad ético-biomédica argentina, mediante la perspectiva comparada o transcultural y el tratamiento de los problemas prioritarios y más significativos en el orden nacional (9).

Con el PIBE comienza el tiempo de creación para la bioética entre nosotros, tanto en lo individual como en lo grupal e institucional de nuestra actividad. Desde entonces la mayor parte de mis publicaciones y tres libros están consagrados a la teoría de la bioética y sus principales capítulos (10). Los trabajos del grupo se inscriben en el marco de nuestros lineamientos programáticos de la disciplina, abordando los grandes temas del debate bioético en Argentina, como la definición de muerte y la ética de los trasplantes, el origen de la vida y la legalidad de las nuevas tecnologías reproductivas, el estilo patológico y la bioética en los tiempos del SIDA, etc. Pero también productiva es esta etapa para el proceso de institucionalización y autonomización de la disciplina en tomo al Centro de Bioética.

A esta altura la bioética es entendida por nosotros genéricamente como filosofía práctica, moral y política, que plantea a la medicina un nuevo peldaño moral. Terminológicamente hija de Bios y Ethiké, , conceptualmente síntesis de ciencia y conciencia, la bioética es enciclopédica por definición, una "ética de vida". La extensión y la comprensión del concepto bioética va pues más allá de la ética médica tradicional, inscribiéndose en la crisis bioética de la era tecnológica, crisis vital y moral que reconoce tres razones Principales y determina otros tantos criterios médicos innovadores: a) la catástrofe ecológica y la "medicina de la alianza"; b) la revolución biológica y la "medicina del poder". Tres clásicas figuras -la bíblica de Noé, la mitológica de Pigmalión y la literaria de Knock- componen el quimérico rostro de la ética biomédica (1l). Esta razón histórica de la disciplina o "genealogía de la moral' es también una razón sistemática como taxonomía de macro, meso y micronivel, que presta un orden lexicográfico a los grandes capítulos de la bioética y de nuestro programa de investigaciones, cuyos proyectos exploran los tópicos sobresalientes en el país, susceptibles así del estudio comparado no sólo descriptivo sino también conceptual.

El meollo de la comparative bioethics parece consistir en la confrontación de la revolución biomédica "universal" con los valores tradicionales de otras culturas o de la misma cultura occidental. Nominal y conceptualmente, la "bioética" es un producto norteamericano con el doble carácter de voluntarismo científico o imperativo tecnológico y moral secular o liberataria. Esta revolución "bioética", del bios y del ethos (manipulación de la vida y secularización de la moral), tan sensible en el orden médico de las sociedades altamente desarrolladas como la de Estados Unidos, no es así de radical en los paises llamados del "Tercer Mundo", comprendidos los latinoamericanos. En estos la razón bioética no encuentra iguales condiciones de avance cíentífico-tecnológico y de pluralismo ético conforme a las modernas democracias. El perfil bioético de América Latina se definiría, prima facie, por una razón práctica "pretécnica" y una moral "cerrada", en comparación con el mundo desarrollado. De aquí la vigencia ética de la ley natural y la santidad de la vida, conformes a la doctrina ortodoxa y autoridad moral de la Iglesia Católica Romana, de prominencia histórica e institucional en Latinoamérica.

Estos valores tradicionales de la "naturaleza humana" y la "dignidad de la persona" gravitan en la toma de decisiones bioéticas con el impacto tecnológico sobre la vida humana, y particularmente en las nuevas formas de nacer, procrear y morir, que configuran una revolución pigmaliónica, antropoplástica o autopoiética. La teología moral católica domina las políticas sobre el aborto y la eutanasia, de prohibición penal en la mayoría de los países latinoamericanos, donde hasta ahora no se ha producido al respecto un debate público ni una legislación pertinente. A los problemas del aborto y la eutanasia se suma en el nivel macrobioético el de control de población o planificación familiar, sobre el cual la perspectiva cristiana, o mejor la posición católica, insiste sobre dos aspectos morales relacionados, y de tensión entre moral privada y pública: límites naturales de la contracepción (método anticonceptivo rítmico como el único válido, no aceptación de medios artificiales) y políticas globales de población, (el problema del control de la natalidad no aislado del contexto político, económico, social, nacional e internacional, y examinado a la luz de las categorías de justicia social, caridad y bien común). La moral de la reproducción asistida provoca el desarrollo de diferentes aproximaciones a la bioética, lo cual es ciertamente positivo, pero tampoco significa una guerra declarada entre "católicos" y "seculares". A diferencia del Japón con el budismo, o en las naciones árabes con el islamismo, la justificación religiosa para el trasplante de órganos es muy amplia en el magisterio católico latinoamericano: aceptación de la definición de muerte cerebral y de la donación de órganos en el marco de los derechos extrapatrimoniales o personalismos.

 

 

CENTRO DE BIOETICA

En 1986, con las nuevas instalaciones de la Fundación Mainetti en el Centro Oncológico de Excelencia, se crea el Centro Nacional de Referencia en Bioética (CENAREBIO), anexo al Instituto de Humanidades Médicas. La inserción del CENAREBIO en un moderno centro de salud -único en Argentina por su concepto e infraestructura- significa un laboratorio para configurar la medicina del futuro desde las humanidades y la ética. El objetivo del CENAREBIO es promover los estudios bioéticos en el país, siguiendo el ejemplo de aquellos mundialmente reconocidos. Se trata de un recurso nacional y de cooperación internacional, cuya base específica es la documentación e información en bioética (12).

La creación del CENAREBIO inicia la etapa sistemática del desarrollo nacional e internacional en la disciplina. La idea pragmática del Centro es difundir y coordinar en distintos lugares del país las tres funciones oficiales de los estudios bioéticos, a saber, la académica (investigación científica y enseñanza superior), la asistencial (consulta clínica y sanitaria", ejemplo comités hospitalarios de ética), y la política (asesoramiento y recomendación a los poderes públicos en normativas biomédicas). Al mismo tiempo que una red bioética nacional se tiende un puente internacional de colaboración con los centros similares más prestigiosos del mundo, y destacados bioeticistas nos visitan en oportunidad de las Jornadas y Simposios de Noviembre, entre ellos Warren Reich, Hans-Martin Sass, Charles Culver y colaboradores, Diego Gracia Guillén y Sandro Spinsanti (13).

A partir del CENAREBIO, por bioética no sólo comprendemos una disciplina académica, asistencial y política, sino también una cultura de la moral civil. De hecho la bioética surgió en USA como reivindicación de un derecho, el de la autonomía de los pacientes frente al tradicional paternalismo médico. Se trata de una conquista histórica, "la introducción del sujeto moral en medicina", la participación del agente racional y libre en las decisiones terapéuticas. El fenómeno de fondo es la medicalización de la vida y de la moral, salud = bienestar como máximos criterios de moralidad. Resultado es la bioética como el cuerpo de doctrina más representativo de la moral civil en el mundo desarrollado, con sus principios de beneficencia, autonomía y justicia, a los que apelan las partes de una relación cada vez más conflictiva: el médico, el enfermo y la sociedad. En Argentina no están así todavía las cosas, no hay mayor cuestionamiento público de la autoridad médica, como tampoco preocupación por la calidad de vida bajo el imperativo tecnológico de la actual medicina (la de Quinlan no es imagen popular en nuestros media). Nuestro desafío es una cultura bioética propia, que aprenda de la experiencia ajena para no incurrir en sus mismas dificultades, y aproveche la renovación de valores en bíomedicína para plasmar la moral civil de una sociedad en crisis (14).

 

 

COMITE HOSPITALARIO DE ETICA

El Comité de Etica del COE es desde 1987 el primero en su género establecido en Argentina y el origen de una red nacional de estas nuevas agencias normativas en la atención de la salud, que en USA "have popped up like mushrooms following a rainstorm". Nuestro Comité se compone interdiscipliariamente por una mayoría de médicos y filósofos, un abogado, un antroó]ogo y un sacerdote, y la participación de todo el staff hospitalario en las reuniones plenarias. Si bien se propone cumplir las tres grandes funciones, sólo la educativa se ha desarrollado satisfactoriamente hasta el momento. La dinámica de las reuniones semanales consiste en la lectura y comentario de casos, el estudio de protocolos de ética clínica, y la exposición de los grandes temas bioéticos, como la relación profesional-paciente, atención de la salud, nuevas tecnologías, experimentación humana, la muerte y el morir (15).

En nuestra experiencia el comité resulta la más feliz de las instituciones bioéticas, el caballo de batalla en la cruzada humanizadora (moralizadora) de la práctica médica. Algunas ideas que nos hemos podido formar respecto de los comités de ética tienen que ver con la distinción de tres tipos de aquéllos (útil para comprender la originalidad del comité hospitalario ético-praxiológico) y con el reconocimiento de su triple valor como agencia moral: a) conceptual, porque la ética del comité es -debe ser- la ética consensual comunicativo o comunidad ideal de comunicación, y no la mera estrategia de negociación; b) metodológico, por la importancia de los casos como forma de razonamiento práctico en la ética clínica; c) práctico: en el sentido kantiano del término, por el desarrollo moral en el comité de la prudencia individual y la conciencia institucional (16).

El trabajo grupal en el comité permite contrastar -de manera característica en el manejo de la información con el paciente, teniendo en cuenta que el nuestro es un hospital de oncología- el ethos hipocrático tradicional, paternalista y beneficentista con el ethos médico liberal angloamericano, contractualista y autonomista. Quizás hay también la contraposición de dos éticas que ha señalado Mc Intyre en After Virtue (17), la "ficción clásica de la virtud y la moderna de los principios, cuyos protagonistas respectivos son los mediterráneos y los anglosajones. Pero en definitiva el bien y la autonomía del enfermo sólo se procuran en una relación médico-paciente de amistad como ejercicio de reciprocidad. La prioridad del principio de autonomía sobre el de beneficencia no corrige la dependencia del paciente en la sociedad norteamericana, sino que la traslada de la persona del médico al sistema (18), y la praxis médica no disminuye su iatrogénesis como expropiación del cuerpo y enajenación de la salud. Este planteamiento puede aplicarse a la filosofía del comité de ética, cuyo rol en el sistema americano de atención de la salud es resolver dilemas clínicos según un modelo de consulta que combina las virtudes procedimentales de la clínica y la corte, el decisionismo y la democracia (19). La verdadera función del comité de ética no sería tanto resolver problemas como plantearlos correctamente, y debería estar orientada más a la producción moral que a la resolución legal de conflictos.

 

 

COMISION NACIONAL DE BIOETICA

En noviembre de 1989 la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Presidencia de la Nación encomienda a nuestro Centro elaborar el proyecto de creación de una Comisión Nacional de Bioética. Si bien habíamos mantenido consultas por iniciativas similares del Poder Legislativo en el orden nacional y provincial, la jurisdicción de la Secretaría de Ciencia y Tecnología nos parece propicia al modelo argentino de un organismo responsable de las políticas bioéticas en el país. El esbozo estatutario presentado a esa Secretaría de estado en Diciembre de 1989 comprende diez puntos con los siguientes títulos: Fundamentos, Definición, Concepción, Jurisdicción, Objetivos, Composición, Nominación, Funcionamiento y Programación.

El actual desarrollo científico y tecnológico de la biomedicina, con sus crecientes aplicaciones sociales, éticas y legales, configura una revolución bioética sin precedentes, a la vez biológica y cultural, cuyo gobierno es máxima responsabilidad política de nuestro tiempo. Las Comisiones Nacionales de Bioética son una respuesta de los poderes públicos al desafío que plantea la nueva ética de la vida en las sociedades avanzadas, pues los gobiernos tienen que tomar decisiones políticas en cuestiones que requieren a la vez del debate público y del consejo o recomendación de expertos. La originalidad de la producción normativa en el seno de las comisiones bioéticas -cuando éstas son auténticos laboratorios de reflexión y lugar de mediación entre la sensibilidad colectiva y la intervención de los poderes públicos consiste en su método de trabajo en equipo o de "ética en comisión", como modelo de moral civil por el consenso pluralista y la solución democrática de los problemas normativos en la biomedicina. Intervenir en una Comisión política es pues un ejercicio de la mayor responsabilidad para el bioeticista, que no debe caer en la "malpraxis" moral. A ese ejercicio contribuye inicialmente el estudio bioético comparativo, en vista de los antecedentes de otros países, y el diagnóstico de situación del propio en la materia (20).

Algunos rasgos del perfil bioético argentino avalan la jurisdicción de Ciencia y Tecnología para un organismo asesor de tales políticas en nuestro país. Con la recuperación de la democracia en 1983 se puso de moda la filosofía práctica, esto es la reflexión filosófica sobre la ética y la política. El pluralismo ideológico y la necesidad del consenso se avivaron en el debate público sobre los derechos humanos, la guerra y la paz (21). En este terreno prosperó el movimiento de la ética científica, una ética que tanto por su fundamento como por sus aplicaciones se relaciona cada día más con una ciencia cuya neutralidad valorativa se cuestiona (22). Un par de hechos de trascendencia pública afectó la moral de la comunidad científica argentina y en particular de la investigación biomédica: el caso de la crotoxina -una droga experimental no autorizada, aplicada a pacientes con cáncer-, y el episodio de Azul -una experiencia clandestina con virus recombinante. (23). Ambos acontecimientos pueden considerarse como el despertar de una cultura bioética en el sentido americano, esto es un movimiento del interés público dirigido especialmente al reconocimiento del derecho de los pacientes a tomar decisiones sobre sus propios cuerpos.

Mientras que el sistema de jurisprudencia Anglo-Sajona deja en gran medida la solución de tales conflictos bioéticos en manos de la sociedad y la Common Law, el Nacionalismo jurídico latino se inclina por todo prever y formular en la legislación constitucional (Statutary Law). En suma, por nuestra tradición política, la vía ejecutiva ofrece mayor posibilidad que la judicial y la originariamente legislativa para que la bioética se concrete en bioderecho y ocupe un lugar en la vida civil.

 

 

ESCUELA LATINOAMERICANA DE BIOETICA

La Escuel aLatinoamericana d eBioética de la Fundación Mainetti es un proyecto de extensión académica hacia nuestra área de influencia cultural, que no cuenta prácticamente con programas profesionales ni gubernamentales de investigación, docencia, asistencia o políticas de salud bioéticas. Su objetivo es formar recursos humanos capaces de liderar el desarrollo de la disciplina en sus países de origen, a la vez que constituir un foro de intercambio cultural y científico para la región. La ELABE tiene por credenciales, además de su matrícula fundacional en la especialidad, la tradición latinoamericana de la Universidad Nacional de La Plata y la iniciativa de la Oficina Sanitaria Panamericana (OPS) para la promoción de los estudios bioéticos en América Latina y el Caribe (24).

La ELABE se ha fijado una etapa inicial de formación durante tres años (1990-92), cuya actividad central será el Curso Internacional de Especialización en Bioética, de 420 horas de duración, entre los meses de setiembre y noviembre de cada año, a cargo de docentes de relevancia internacional y en representación de instituciones líderes de la disciplina (Kennedy Institute, Hastings Center y otros centros universitarios como el Baylor College, la Dartmouth Medical School, y la Cleveland Clinic Foundation, junto con otras tantas escuelas de Europa y Latinoamérica). De esta manera podrán formarse especialistas y desarrollarse programas latinoamericanos de bioética. Al cabo de esta etapa de tres años se habrá logrado una experiencia organizativa, conocimiento de la región y recursos humanos como para institucionalizar de manera firme la Escuela (25).

La ELABE constituye una ambiciosa propuesta de colaboración transcultural e internacional en bioética, con miras a la integración regional y a la definición de una filosofía bioética complementaria de la angloamericana. Por un lado -digamos "mundano"- se trata de fomentar el desarrollo e integración de los pueblos a la luz de la bioética, como en otras partes del mundo un proceso posible para la comunidad cutural" latinoamericana, con similares problemas geopolíticos. Por el otro lado -éste es más bien "escolástico- el desafío es con una bioética sanitaria como alternativa a la tradición individualista angloamericana, que ponga mayor énfasis en el análisis de la dimensión social de la medicina y deje un espacio crítico al paradigma de desarrollo occidental en la atención de la salud. La problemática bioética en los países industrializados ha estado predominantemente configurada por la medicina de alta tecnología: terapia intensiva, diálisis, trasplantes, tecnologías reproductivas y otros tantos procedimientos de vanguardia, generadores de situaciones dilemáticas desde el punto de vista moral. Por el contrario, es en la atención de la salud -con su deficiente provisión y significativa maldistribución en los países en desarrollo, en el rol del gobierno en la procura de la salud de los individuos y los pueblos- donde se encuentra el centro de gravedad para un pensamiento bioético de veras fecundo en América Latina. Si la revolución bioética del Primer Mundo se caracteriza por la tecnificación de la vida y la secularización de la moral, es de esperar una revolución equivalente en el Tercer Mundo con los matices de un bios pretécníco y un ethos comunitario. En tal caso, al neologismo "bioética" como síntesis de vida artificial y ética liberal habrá que contraponer el de "higionomía" como síntesis de salud auténtica y moral común: son las dos caras de la Bioética con mayúscula, una ética de la vida humana individual y colectiva (26).

 

 

CONCLUSION

En síntesis, el presente relato de un proceso de institucionalización de la bioética en Argentina intenta mostrar algunas modelaciones transculturales en la visión de la disciplina, las cuales en adelante servirán de marco de referencia para la discusión comparativa de los temas específicos de la ética médica. Son siete las premisas que dejamos sentadas sobre las modelaciones transculturales de las respectivas instituciones bioéticas. 1) La bioética como filosofía de la medicina: un carácter teorético y fundamentalista frente a otro pragmático y decisionista. 2) La bioética como ética médica: un modelo conceptual, metodol6gico y práctico alternativo al estándar de los principios. 3) La bioética como filosofía práctica, moral y política: otra genealogía de la moral respecto del neologismo "bioética' para la tecnificación del bios y la liberación del ethos. 4) La bioética como cultura: un ethos paternalista tradicional del médico contra un derecho civil de la autonomá del paciente. 5) La bioética como institución asistencial: un comité hospitalario de ética para hacer preguntas morales y otro para dar respuestas legales. 6) La bioética como institución política: una comisión nacional ejecutiva preferente a la vía judicial y legislativa del bioderecho. 7) La bioética como institución académica: una escuela latinoamericana de ética sanitaria, complemento de la anglo-americana de ética clínica.

Aunque otras personas e instituciones merecen añadirse como representativas de la bioética en Argentina, la modesta escena descripta no cambiaría substancialmente. Sin embargo, al igual que en otras partes del mundo, auguramos entre nosotros un acelerado desarrollo de la bioética como ética de la vida en la era tecnológica, como llamado a la autorealización moral del hombre en la revolución antropoplástica del new brave medical world. En este sentido vaya el elogio a nuestro Simposio por cuanto éste representa del nuevo rostro del humanismo que encarna la bioética con tres rasgos sobresalientes -el interdisciplinario, el pluralista y el transcultural-: la irrevocable comunidad hoy de los saberes, los hombres y los pueblos.

 

 

 

REFERENCIAS

  1. Maintti, José A. 'Bioethical problems in the Developing Worid: a View from Latin American". Unitas 60:238-248, June, 1987.
  2. Boletín del Instituto de Humanidades Médicas y Centro de Bioética, Nº 1, Noviembre de 1988, y Nº 2, Julio de 1989. Editoialr Quir6n. La Plata.
  3. Sobre el movimiento norteamericano de las humanidades médicas, Cf. PeUegrino, E., and Mac Elhinney, T.: 1981 Teaching Ethics, the Humanities and Human Values in Medical School: a Ten Year Overview. The Society for Health and Human Values, Washington DC; and Fox Daniel M. Who We Are; The Political Origin of the Medical Humanities. Teoretical Medicine, 6 (1985),327-342. Nuestro modelo de humanidades médicas coincidía notablemente con el de uno de los primeros y más importantes colectivos en la materia, el editado por Chester R. Buma y Tristram Engelhardt en los Texas Report on Biology and Medicine del año 1974 (vol 32, Nº' l), con el título The Humanities in Medicine. Otro encuentro significativo entre las humanidades médicas anglo americanas e hispanoamericanas encabezadas por E. Pellegrino y P. Laín Entralgo respectivamente, fue el IX Simposio Interdisciplinario de Filosofía y Medicina, celebrado en Madrid en marzo de 1979 y dedicado al terna 'Etica del diagnóstico" donde intervine con la ponencia 'Embodiment, Pathology and Diagnosis" (Ethics of Diagnosis, Philosophy and Medicine Series, D. Reidel Pub. Co. Dord, Holland/Boston USA, en prensa).
  4. Sobre el contraste entre la mentalidad europea y la norteamericana en fdosofía médica, Cf. Thornuma, David C., 'The Philosophy of Medicine in Europe". Theoredcal Medicne, 6 (1985) 1 'Philosophy of Medicine". Si bien falta al número, inexcusablemente, la filosofía de la medicina en España, ésta se inscribe también en la tradición europea y corno tal llega hasta nosotros.
  5. Mainetti, José A., "Lección inaugural de la Cátedra de Humanidades Médicas" Quirón, 1980, 11,2,65-73.
  6. Mainetti José A. 'Nuestros estudios bioéticos en quince años de humanidades médicas". en Introduc a la Bioética ed. Quirón, La Plata, 1987, pp. 28-34.
  7. Mainetti José A. "La fundarnentación de la ética biornédica" en Introducción a la Bioética, op.cit., pp. 7-13.
  8. Cf. Childress, Jarnes F. "The Norrnative Pprinciples of Medical Ethics", in Veatch, Robert M. Medical Ethics. Jones and Bartlett Publishers, Boston, 1989, para un resumen de las distintas críticas que ha merecido en los últimos años el modelo de los principios y reglas para la ética biornédica. A los nombres de S. Toulmin y Albert Jonsen en defensa del casuismo (The Abuse of Casuistry: A History of Moral Reasoning, Berkley, Califomia: The Univ. of Califomia Press, 1981), de Piaget y Kohlberg sobre el desarrollo moral, y a partir de alli la diferencia de moralidad masculina y femenina según Caroll Gilligan (In a Different Voice, Cambridge, Mass.: Harvard Univ. Press, 1982), merece añadirse la Task Force on Experience as a Source of Bioethics, dirigida por Warren Reich y apoyada por el LH. Page Center for Creative Thinking in Medicine, a Division of the Cleveland Clinic Foundation (Reich, W. 'Bioethics Paradigm. Kennedy Institute of Ethics Newslctter, vol. III, Nº 4, October, 1989). Una crítica sistemática al modelo de los principios es la de K. Danner Clouser y Bernard Gert 'A Critic of Principlism, artículo aún no publicado cuya lectura debo a la gentileza del profesor C Culver.
  9. Mainetti .José A. 'El Programa de Investigaciones Bioéticas", en Introducción a la Bioética, op. cit. pp. 35-41.
  10. Mainetti, José A. Introducción a la Bioética, op. cit., La Crisis de la Razón Médica: Introducción a la filosofía de la medicina, ed. Quirón, La Plata, 1988; Etica Médica: Introducción histórica, ed. Quirón, La Plata, 1989.
  11. Desarrollo estas ideas en el presente libro, Bioética Fundamental: La Crisis Bio-ética Quirón, La Plata, 1990.
  12. Sobre el Centro de Bioética y, en general, sobre el Centro Oncológico de Excelencia, véase mi Introducción a la Bioética (II Parte) op. Cit.
  13. Cf. II y III Jornadas de Humanidades Médicas y Simposio Internacional de Bioélca. Quirón, La Plata. 1988; IV y V Jornadas de Humanidades Médicas y Simposio Internacional de Bioética, Quirón La Plata, 1989.
  14. Cf. Mainetti, José A."'SIDA: la crisis de la salud y la moral públicas". Quirón, 19,1, 1988. El SIDA es la enfermedad "bioética" por antonomasia y se presta paradigmáticanente al análisis transcultural.
  15. Mainetti, José A." Filósofos al hospital: los cornités de éticas", Quir6n 15, 2, 1984; 'Protocolo de Bochum para la práctica ético-médcia". Zentrum für Medizinische Ethik Bochum. Medizinethische Materialen. Heft 23. En colaboración con Hans-Martin Sass y Herbert Viefhues. Bochum, April, 1988, 2nd. edition.
  16. Tealdi, Juan C. y Mainetti José A. 'Los comités hospitalarios de ética", Boletín Especial de Bioética de la Oficina Sanitaria Panamericana, Mayo-Junio, 1990.
  17. McIntyre, Alasdair After Virtue, Notm Dame: Univenity of Notre Darne Press, 1983.
  18. Cf. Pellegrino, Edmund D., Thomasrna, David C. For the Patient's Good. The Restoration of Beneficence In Health Care. New York: Oxford University Press, 1988. Según la tesis de Mark Siegler, a la era milenario del paternalismo sucedió en USA desde 1965 la "era de la autonomía", reemplazada a su vez por la de la parsimonia burocráticas cuando en 1983 se introducen los diagnostic-related-groups para Medicare y Medicaid (p. 28).
  19. Cf. Fleetwood, Tanet, E. Arnold, Robert M., and Baron, Richerd J,."Giving Answers or Raising Questions? Problematic Role of Institutional Ethics Comittees". Journal of Medical Ethics, September, 1989, vol. 15, Nº 3, 137-142.
  20. Cf. "Bioethics Commissions: International Perspectives". The Journal of Medicine and Philosophy, 14,1989. Destácase la coincidencia de los autores en la recornendación de que tales comisiones sean más filosóficas, con mayor representación de aquellos formados en ética.
  21. Sobre el terna de los 'Desaparecidos' y la bioética de la filiación, la guerra subversiva y la de las Malvinas, véase mi artículo 'El conflicto del médico', Quirón, 1982, 13, 3-4.
  22. Elocuentes del creciente desarrollo de la ética "científica" en Argentina son Mario Bunge. la creación de la Asociación Argentina de Investigaciones Eticas, y la aparición de la revista Etica y Ciencia.
  23. Cf. Mi artículo 'Bioética: una nueva filosofía de la salud" en el Boletín Especial de Bioética en la Oficina Sanitaria Panamericana. Mayo-Junio, 1990.
  24. Cf. "ELABE: Programa del Curso de Especialización en Bioética 1990". Ediciones Quirón,La Plata, 1990.
  25. Cf. Mainetti, José A. 'Bioethical Problems in the Developing World: A View frorn Latin America", op. cit.

 

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Última modificación: domingo, 01 de septiembre de 2002