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En Etica Médica. Introducción Histórica (1) se prometió continuar el recorrido filosófico de la medicina iniciado en La Crisis de la Razón Médica. Introducción a la Filosofía de la Medicina (2), abordando el estudio fundamental de la bioética. El presente libro quiere dar un primer paso en tal sentido, pues la fundamentación de la disciplina comprende una razón histórica, otra sistemática y aquella pragmática. Aquí se trata de la parte histórica de la bioética fundamental, es decir del relato de la "crisis bio-ética" que en nuestros días abre un nuevo campo de conocimiento, con aplicaciones de trascendencia para la sociedad planetaria.

A cada texto su contexto, y así también para éste que ve la luz junto a una flamante creación de la Fundación Dr. José María Mainetti para el progreso de la Medicina, cual es la Escuela Latinoamericana de Bioética. Dicha escuela se estrena en el tercer cuatrimestre de 1990 con el Curso Internacional de Especialización en Bioética, a cuyo programa preliminar, particularmente al módulo "Bioética General", quiere responder

A cada texto su contexto, y así también para éste que ve la luz junto a una flamante creación de la Fundación Dr. José María Mainetti para el progreso de la Medicina, cual es la Escuela Latinoamericana de Bioética. Dicha escuela se estrena en el tercer cuatrimestre de 1990 con el Curso Internacional de Especialización en Bioética, a cuyo programa preliminar, particularmente al módulo "Bioética General", quiere responder Bioética Fundamental: La Crisis Bio-Ética. Por este motivo, asimismo, se incluye como apéndice del libro un estudio de bioética transcultural, título que contempla específicamente el programa del curso y que contribuye a plantear la identidad latinoamericana de la escuela.

  1. José A. Mainetti José A. Mainetti
    1. José A. Mainetti Ética Médica. Introducción Histórica, con Documentos de Deontología Médica por Juan C. Tealdi. Editorial Quirón, La Plata, 1989, (2) José A. Mainetti. La Crisis de la Razón Médica: Introducción a la Fdosofia de la Medicina. Editorial Quirán, La Plata, 1988.

     

INTRODUCCION

 Hace veinte años aparecía el neologismo "bioética", consagrando un enlace sin precedentes entre la ciencia y la ética en la era tecnológica (1). A la novedad del vocablo compuesto de bios y ethiké (vida y ética) se suma el concepto sintético de ciencia y conciencia (ser y deber ser, hechos y valores, vida y norma) en una disciplina enciclopédica por definición: "El estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la atención de la salud, en tanto que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales" (2). La bioética es el sistema de ética científica –"científica" por su fundamentación y por su aplicación- más logrado hasta el momento como expresión de la moral civil en los países avanzados. ¿Por qué se ha producido un injerto paladinamente fructífero entre el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal?

El telón de fondo en el escenario de la confrontación ciencia-ética, característica de nuestro tiempo, que rehabilita la filosofía práctica, es una "crisis bio-ética", vale decir la vida amenazada y la moral desfondada frente a la escatología tecnológica. La humanidad está hoy más consciente que nunca de la ambivalencia o el rostro jánico del progreso, del símbolo (y "diábolo") pandórico de la cultura, dispensadora de tantos beneficios como maleficios. El poder inédito logrado hoy por la técnica (el mítico fuego prometeico convertido en el estratégico sol nuclear) significa la pérdida de la inocencia: "los físicos hemos conocido el pecado", afimó Oppenheimer a propósito de Hiroshima; tememos más a nuestro poderío que a nuestra impotencia sobre la naturaleza, la culpa nos devora como el águila a Prometeo. Pero la crisis vital es también normativa, una ética de validez universal, imprescindible como responsabilidad solidaria por nuestras acciones, parece un imposible alcanzar en la crisis de fundamentación de la moral, suscitada por el modelo de racionalidad valorativamente neutra de la ciencia, que atribuye "objetividad" solamente a los argumentos científicos, negándola a los éticos (3).

La crisis bioética como genealogía de la nueva moral fraguada en la biología y la medicina, en las ciencias de la vida, la salud y la enfermedad, tiene tres principales raíces históricas, que explican la "bioetización" de las relaciones entre ciencia y ética en las últimas décadas, y configuran otros tantos círculos de ideas en los cuales se mueve la revolución bioética: la catástrofe ecológica, la nueva biología y la medicalización de la vida.

La catástrofe ecológica ha tomado prioridad sobre la conflagración atómica como amenaza planetaria en nuestro fin du siécle. Si Hiroshima fue el pecado, la crisis ambiental es el castigo, el destierro del paraíso - La mentalidad ecológica no se limita a desarrollar modelos para remediar científica y tecnológicamente el desequilibrio de la biosfera, en el sentido de un perfeccionamiento del dominio del hombre sobre la naturaleza. Aquella inspira una nueva ética de la vida, y no sólo de la vida, humana (bios) sino de la vida cósmica (zoé), extensiva a los animales y las plantas, lo que constituye una novedad moral en nuestra cultura, una "biozoética" si se permite el neologismo.

La revolución biológica es también comparable a la que en Física condujo a la bomba atómica durante la primera mitad de nuestra centuria. Ambas son revoluciones científicas y tecnológicas -en un caso física atómica y fisión nuclear, en el otro biología molecular e ingeniería genética- si bien de distintos signos como el holocausto y el homúnculo en el imaginario colectivo. Pero la revolución biológica representa acaso el inicio de una auténtica revolución cultural cuya novedad respecto de otras precedentes en el proceso de civilización -por ejemplo la revolución agropecuaria del Neolítico, que fue una primera revolución biotecnológica- es estar dirigida no ya a la transformación de la naturaleza cósmica sino de la humana.

La medicalización de la vida o el influjo de la medicina sobre las costumbres -y por tanto sobre la moral- ha tomado semejantes proporciones hoy día que los conceptos de salud y enfermedad constituyen grandes criterios morales de los países avanzados, al punto de convertirse en sociedades terapéuticas o culturas de la salud. Pero el "triunfo de la medicina" acarrea también la conciencia de los límites y la apelación a los principios de beneficencia, autonomía y justicia que confligen en la relación entre el médico, el enfermo y la sociedad, transformándose la ética médica tradicional en la moral civil de las democracias pluralistas.

La figura de la crisis y revolución bioéticas, en suma, es el trípode de la catástrofe ecológica, la nueva biología y la medicalización de la vida, un nuevo

La revolución biológica es también comparable a la que en Física condujo a la bomba atómica durante la primera mitad de nuestra centuria. Ambas son revoluciones científicas y tecnológicas -en un caso física atómica y fisión nuclear, en el otro biología molecular e ingeniería genética- si bien de distintos signos como el holocausto y el homúnculo en el imaginario colectivo. Pero la revolución biológica representa acaso el inicio de una auténtica revolución cultural cuya novedad respecto de otras precedentes en el proceso de civilización -por ejemplo la revolución agropecuaria del Neolítico, que fue una primera revolución biotecnológica- es estar dirigida no ya a la transformación de la naturaleza cósmica sino de la humana.

La medicalización de la vida o el influjo de la medicina sobre las costumbres -y por tanto sobre la moral- ha tomado semejantes proporciones hoy día que los conceptos de salud y enfermedad constituyen grandes criterios morales de los países avanzados, al punto de convertirse en sociedades terapéuticas o culturas de la salud. Pero el "triunfo de la medicina" acarrea también la conciencia de los límites y la apelación a los principios de beneficencia, autonomía y justicia que confligen en la relación entre el médico, el enfermo y la sociedad, transformándose la ética médica tradicional en la moral civil de las democracias pluralistas.

La figura de la crisis y revolución bioéticas, en suma, es el trípode de la catástrofe ecológica, la nueva biología y la medicalización de la vida, un nuevo ethos del bios apoyado, finalmente, sobre el consuelo, el deseo y el poder como genealogía de la moral.

 

  1. El libro de Van R. Potter Bioethics (1971) parece ser el primero en utilizar el término "bioética", entendida como disciplina del conocimiento biológico aplicado a la mejora de la calidad de vida.

  2. Warren T. Reich, ed., Encyclopedia of Bioethics, 4 vols. New York; Free Press. Macmillan, 1978.

  3. Karl, O. Apel ha señalado como paradójica esta relación entre ciencia y ética, por la cual la primera somete a la segunda un doble desafío, interno y externo: la ciencia crea nuevos problemas a la ética y al mismo tiempo le niega autoridad para resolverlos (Cf. Estudios Eticos, trad. esp., Alfa, Barcelona, 1986).

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Última modificación: domingo, 01 de septiembre de 2002